Tu vida parte de un sueño, vive en el presente sin olvidar que tu objetivo es aquel sueño que amaste de verdad
La OMS define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, una definición fundamental adoptada en su Constitución de 1948 que enfatiza un enfoque holístico e integral del bienestar humano. Esto significa que la salud abarca el funcionamiento óptimo del cuerpo, la mente y la interacción social, reconociendo que factores como la nutrición, la vivienda, el ambiente y las necesidades emocionales son cruciales para el bienestar general, no solo la falta de enfermedad.
Con una visión integradora de la salud tal como plantea la OMS y combinando la definición clásica de la noción de equilibrio que recoge la Medicina Tradicional China (MTC), la importancia de la inteligencia emocional y la idea de un flujo armónico de las corrientes bioenergéticas según Antonio Masunaga (Shiatsu japonés) y ciertas corrientes naturistas europeas, queremos recoger (desde Maendil) en el siguiente escrito una idea completa de lo que puede suponer en concreción lo que determina el concepto "tener salud" en el día de hoy:
Hablar de salud es hablar de una aspiración universal. Desde mediados del siglo XX, la Organización Mundial de la Salud propuso una definición que marcó un antes y un después: la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un estado de completo bienestar físico, mental y social. Esta visión, adelantada a su tiempo, abrió la puerta a comprender que el ser humano es un sistema complejo donde cuerpo, mente y entorno se influyen mutuamente.
Sin embargo, para entender en profundidad qué significa vivir en bienestar, es útil ampliar esta perspectiva con otras tradiciones que llevan milenios reflexionando sobre el equilibrio humano. La Medicina Tradicional China (MTC), por ejemplo, concibe la salud como un estado dinámico de armonía entre las fuerzas internas del organismo y las condiciones externas que nos rodean. No se trata de un equilibrio rígido, sino de una capacidad de adaptación constante frente a los cambios del día a día.
Si aceptamos que la salud implica equilibrio, entonces la gestión emocional se vuelve un pilar fundamental. La inteligencia emocional —la capacidad de reconocer, comprender y regular nuestras emociones— actúa como un puente entre el bienestar psicológico y el físico. Las emociones no son fenómenos abstractos: se expresan en el cuerpo, modifican la respiración, alteran la postura, tensan o relajan los tejidos, y afectan directamente al flujo bioenergético.
Una emoción sostenida en el tiempo, mal gestionada o reprimida puede convertirse en un bloqueo energético. Por el contrario, una emoción reconocida y procesada adecuadamente favorece la fluidez interna y refuerza la capacidad del organismo para mantenerse en equilibrio.
Las enfermedades son procesos naturales del organismo ante aquellos agentes ó sustancias que lo originan, que se llaman homotoxinas. Para estimular las defensas ante las homotoxinas tiene que darse al paciente medicamentos biológicos ó antihomotóxicos.
Las defensas del organismo antes estas homotoxinas se puede manifestar de diversas formas: fiebre, inflamación, diarrea, vómitos e inluso otras enfermedades que pueden suponer un riesgo para la vida.
Todos buscamos sentirnos bien en cada momento del día, pero la vida nos coloca constantemente en situaciones cambiantes. Por eso, más que un estado fijo, la salud es un proceso continuo de reajuste. Cada persona vive en un entorno particular, con desafíos propios, ritmos distintos y circunstancias únicas. Mantener la salud implica cultivar la capacidad de volver al centro una y otra vez, incluso cuando el entorno es adverso.
Desde esta mirada integradora, tener salud significa:
Cuidar el cuerpo físico y escuchar sus señales.
Mantener un equilibrio emocional que permita responder, y no reaccionar erráticamente ante la vida.
Favorecer un flujo armónico de la energía interna, respetando la sabiduría del cuerpo.
Reconocer que somos un sistema vivo en constante interacción con nuestro entorno.
La salud, entendida desde esta perspectiva amplia, es un equilibrio dinámico entre cuerpo, mente, emociones y energía. Es la capacidad de mantener la armonía interna a pesar de los cambios externos. Es un camino de autoconocimiento, de escucha profunda y de responsabilidad personal. Y es, sobre todo, una invitación a vivir con mayor presencia, coherencia y plenitud.
Mantener la armonía interna a pesar de los cambios externos implica estar en equilibrio y disponer de un estado de bienestar que nos acompañe en el día a día, desde que nos levantamos, desayunamos, vamos al trabajo (funcionarios, autónomo, profesional independiente y/o trabajador por cuenta ajena) ó a los estudios (jardín de infancia, primaria, secundaria, Fp o/y Universidad) pasando por todas las posibles interacciones que la vida social nos ayuda a sentirnos con respeto entre los unos y los otros hasta que llega el momento de reunirnos en torno a una cena donde compartimos las actividades del día y acabamos despidiendo el día dejando nuestro cuerpo reposar hasta que el día siguiente nos hace despertar.
En muchos modelos naturopáticos (aunque no siempre los llamen “18 índices”), se suele evaluar una visión cuantificable del concepto tener salud partiendo de unos índices.
Lo interesante es que estos índices:
Dan una forma “cuantificable” a una visión cualitativa de la salud. No se trata solo de “me encuentro bien o mal”, sino de medir en qué áreas hay equilibrio y en cuáles hay desgaste o bloqueo.
Permiten integrar lo físico, lo emocional y lo bioenergético. Por ejemplo, un índice puede llamar “Índice de energía vital” y recoger tanto:
nivel de cansancio,
fuerza muscular, y
sensación subjetiva de “flujo interno” (congruente con MTC, meridianos, etc.).
Son coherentes con la idea de que la salud es dinámica. No son etiquetas fijas, sino valores que cambian según el estilo de vida, la gestión emocional, el contexto y el trabajo terapéutico.
Podríamos presentar esos índices en 18 IEs (índices del estado real de salud entendida como equilibrio, no solo ausencia de enfermedad) encuadrándolos en índice físicos, índices psicoemocionales, índices de estilo de vida e índices energéticos ó "funcionales":
Índices físicos:
Vitalidad general: nivel de energía, resistencia al esfuerzo, recuperación tras el cansancio.
Digestión y asimilación: calidad del apetito, digestión, tránsito, hinchazón, gases, etc.
Sueño y descanso: facilidad para dormir, profundidad, despertares nocturnos, sensación al despertar.
Eliminación y depuración: sudoración, diuresis, ritmo intestinal, tendencia a congestiones.
Sistema inmunitario: tendencia a resfriados, infecciones, inflamaciones recurrentes.
Dolor y tensiones: dolores crónicos, contracturas, rigidez, cefaleas, etc.
Índices psicoemocionales:
Estado de ánimo básico: tristeza, irritabilidad, apatía, euforia, estabilidad o cambios bruscos.
Gestión del estrés: capacidad de afrontar presiones, recursos de afrontamiento, sensación de desborde.
Claridad mental: concentración, memoria, dispersión, sensación de “mente nublada”.
Relaciones y apoyo social: calidad de los vínculos, sensación de pertenencia o aislamiento.
Índices de estilo de vida:
Alimentación: calidad, regularidad, relación emocional con la comida.
Actividad física: frecuencia, tipo de movimiento, sedentarismo.
Ritmos y ciclos: horarios, alternancia trabajo-descanso, tiempo para sí mismo.
Relación con el entorno: contacto con la naturaleza, nivel de contaminación, ruido, luz, etc.
Índices “energéticos” o funcionales:
Tono general del sistema nervioso: hiperactividad, agotamiento, ansiedad, apatía.
Equilibrio simpático-parasimpático: predominio de tensión/alerta vs. capacidad de relajación.
Flujo vital o bioenergético: sensación de bloqueo, pesadez, falta de “circulación” interna, frío/calor en ciertas zonas.
La Medicina Tradicional China (MTC) concibe la salud como un equilibrio dinámico entre las fuerzas internas del organismo y las influencias externas del entorno. El cuerpo no es solo materia: es un entramado de corrientes bioenergéticas que circulan por meridianos y que sostienen la vitalidad. Cuando ese flujo se altera, aparecen tensiones, síntomas o bloqueos que reflejan un desequilibrio más profundo.
El shiatsu de Masunaga y ciertas corrientes de la bioenergética naturista germánica coinciden en esta idea: la energía vital debe fluir sin obstáculos para que la persona mantenga su capacidad de adaptación, su claridad emocional y su estabilidad orgánica. La salud es, por tanto, un proceso continuo de reajuste, una danza entre lo que somos y lo que nos rodea.
Para evaluar este equilibrio global, la naturopatía utiliza los 18 Índices de Estado (IEs), una herramienta que permite observar de forma estructurada los factores que influyen en la salud integral. Estos índices no buscan diagnosticar enfermedades, sino medir el grado de armonía funcional de la persona, su vitalidad, su capacidad adaptativa y la coherencia entre cuerpo, mente, emociones y entorno.
A continuación se presentan los 18 IEs, integrados dentro de esta visión holística. Cada índice refleja un aspecto que influye en el flujo vital y en la estabilidad bioenergética del organismo.
1. Herencia genética y capacidad normofuncional
Evalúa la constitución heredada: fortalezas, vulnerabilidades y la capacidad natural de recuperación. Incluye:
resistencia física y emocional,
tendencia a ciertos desequilibrios,
capacidad de adaptación ante fracasos o crisis.
Desde la MTC, se relaciona con la energía ancestral (Jing), que marca la base de la vitalidad.
2. Alimentación
Considera no solo qué se come, sino cómo, cuándo y con qué actitud. Incluye:
calidad nutricional,
digestión y asimilación,
relación emocional con la comida.
En términos bioenergéticos, la alimentación sostiene el Qi adquirido, esencial para mantener el flujo vital.
3. Hábitat y entorno
Evalúa el lugar donde se vive: clima, ruido, luz, contaminación, naturaleza disponible. Un entorno armónico favorece la regulación del sistema nervioso y el equilibrio energético.
4. Calidad del aire
El aire es una de las principales fuentes de energía vital. Este índice analiza:
pureza del aire,
ventilación,
exposición a tóxicos o humedad.
En MTC, el pulmón gobierna el Qi: un aire pobre afecta directamente la vitalidad.
5. Calidad del agua
Considera:
mineralización,
pureza,
presencia de tóxicos,
cantidad y regularidad de consumo.
El agua sostiene la hidratación profunda y la circulación bioenergética.
6. Ejercicio físico o gimnasia
Evalúa:
tipo de actividad,
frecuencia,
equilibrio entre esfuerzo y descanso.
El movimiento favorece la circulación del Qi y previene bloqueos energéticos.
7. Ocio y uso del tiempo libre
El descanso activo y el ocio consciente permiten:
liberar tensiones,
renovar la energía,
equilibrar el sistema nervioso.
Un ocio pobre genera estancamiento emocional y mental.
8. Vivienda y sus condiciones
Incluye:
orden, limpieza, luz, temperatura,
nivel de ruido,
sensación de seguridad.
La vivienda actúa como “segunda piel energética”.
9. Vestimenta
Evalúa si la ropa:
protege adecuadamente,
permite la transpiración,
respeta la temperatura corporal.
En MTC, la piel es frontera energética: la vestimenta influye en su función protectora.
10. Relaciones afectivas
Considera:
vínculos de pareja, amistad y apoyo emocional,
calidad del afecto recibido y dado,
capacidad de intimidad y comunicación.
Las relaciones afectan directamente al flujo emocional y al equilibrio del corazón (Shen).
11. Ambiente familiar (transgeneracional y “karma del clan”)
Analiza:
patrones heredados,
dinámicas familiares,
cargas emocionales,
lealtades invisibles.
Desde la bioenergética, estas memorias pueden generar bloqueos profundos si no se integran.
12. Ambiente laboral y relación trabajo/sueldo
Incluye:
satisfacción laboral,
estrés,
reconocimiento,
equilibrio entre esfuerzo y recompensa.
Un trabajo tóxico drena energía vital y afecta al sistema nervioso.
13. Hábitos saludables
Evalúa:
sueño,
higiene,
ritmos diarios,
consumo de tóxicos,
regularidad en autocuidados.
Los hábitos sostienen la homeostasis y la capacidad adaptativa.
14. Recto pensar y relación con el “karma personal”
Se refiere a:
claridad mental,
coherencia interna,
responsabilidad personal,
capacidad de aprender de la experiencia.
El “recto pensar” ordena la energía mental y evita fugas de vitalidad.
15. Inteligencia emocional y educación en libertades humanas
Incluye:
autoconciencia emocional,
regulación,
empatía,
capacidad de expresar sin dañar,
comprensión de los límites propios y ajenos.
La inteligencia emocional es clave para mantener el equilibrio energético y relacional.
16. Completud orgánica (cirugías, pérdidas de órganos, traumas físicos)
Evalúa:
intervenciones quirúrgicas,
cicatrices,
amputaciones,
secuelas físicas.
Cada intervención deja una huella energética que puede alterar el flujo de los meridianos.
17. Hábitos espirituales o sentido de propósito
(Implícito en tu lista dentro del “recto pensar” y el karma personal, pero lo separo para darle claridad). Incluye:
conexión con valores,
sentido de vida,
prácticas de introspección.
Un propósito claro ordena la energía y fortalece la resiliencia.
18. Capacidad de adaptación global
Este índice integra todos los anteriores:
cómo responde la persona al estrés,
cómo se recupera,
cómo mantiene el equilibrio en entornos cambiantes.
La salud, desde esta perspectiva integradora, es un equilibrio dinámico entre cuerpo, mente, emociones y energía. Los 18 Índices de Estado permiten observar ese equilibrio con claridad, identificar áreas de fortaleza y zonas de vulnerabilidad, y acompañar a la persona en un proceso de autoconocimiento y armonización profunda. La expresión final de la salud como proceso dinámico la recoge la siguiente fórmula matemática que implica valorar cada índice dentro de un marco cuantificable que va desde 0 hasta 1.
El valor cuantificado entre 0 y 1 refleja el valor que la objeción personal de cada uno hace para cada índice.
Un valor nulo, en un índice en particular, para una persona natural que se implica en valorar es estrado de salud personal significa que ese índice en su vida no implica salud. Mientras progresivamente significa que supone un valor saludable en la vida de la persona ese índice en particular donde el 1 significa que lo que mide tal índice es realmente SALUD.
Así se obtiene un valor cuantificado del estado de Salud personal obtenido de la suma de la totalidad de las valoraciones personales de cada índice:
Claro, aquí tienes el sumatorio desde i=1 hasta 18 escrito en notación matemática formal:
Puedes verlo desarrollado de forma explícita:
IE1+IE2+IE3+⋯+IE18
Es decir: ∑IEi=IE1+IE2+IE3+⋯+IE18
Puede escribirse usando el símbolo de sumatoria:
∑i=118IEi
El índice i recorre los valores del 1 al 18.
IEi representa cada uno de los términos: IE1,IE2,IE3,…,IE18.
El valor máximo sería 18 y el valor mínimo es 0.
El concepto general de homotoxicología parte del principio de que todas las afecciones corporales son el resultado (tras diferentes investigaciones en el campo de la terapéutica homeopática, acupuntura neuronal, naturismo, etc., así como por las reacciones intrínsecas - trabajo, movimiento muscular, metabolismo, etc.) de las funciones orgánicas que se realizan en el organismo por transformación de componentes bioquímicos y/o acción de cierto componente químicos de origen externo.
Ante las afecciones, el organismo se defiende y en este proceso intenta reparar lo que ha sido dañado. Todas estas acciones como reacción natural de autocuración es lo que en homotoxicología se denomina enfermedad. La diferencia entre la naturopatía y la medicina alopática es que en naturopatía los síntomas debido a esas acciones de reacción natural de autocuración dan pie a conocer el estado de salud lo que nos deice que es el paso a seguir para ayudar a su autocuración del paciente mientras que la medicina alopática entiende la enfermedad como la manifestación de síntomas cuya desaparición son el acicate para creer que la persona ha sanado ó está sanando ó está estable en el proceso de una enfermedad crónica y se extiende de forma general la idea de que la enfermedad crónica se mantiene controlada gracias a una medicación particular "permitiendo a un paciente hacer vida normal".
¿Qué es laToxemia en términos generales?
En modelos naturopáticos, toxemia se refiere a la acumulación de sustancias que el cuerpo no consigue eliminar con normalidad. Estas sustancias pueden:
Alterar el equilibrio químico de los tejidos.
Interferir en el metabolismo celular.
Modificar el entorno del líquido intracelular.
Generar inflamación o disfunción en órganos concretos.
Recordemos (Ver fisionomia:)que el cuerpo humano se subdivide en varios cuerpos:
Cuerpo físico
Cuerpo etérico
Cuerpo astral-emocional
Cuerpo mental
Cuerpo causal
Cuerpo búdhico
Cuerpo átmico
Resumen: Los distintos cuerpos se pueden encuadrar, según la terna cuerpo-mente-espíritu, de la siguiente manera:
Cuerpo (cuerpos etérico, físico y linfa).
Mente (cuerpos astral y mental).
Espíritu (cuerpo causal, bhúdico y Átmico).
No es un concepto usado en medicina convencional, pero sí en corrientes biológicas y energéticas tradicionales. Siguiendo la Relación con los 5 elementos de la Medicina Tradicional China, cada tejido energético pertenece a un elemento: (Ver con detalle en fisionomía humana)
tejido mesentérico (páncreas, bazo, estómago).
tejido mesenquemático (pulmón, instestino grueso).
tejido pectodérmico (vesícula biliar, hígado).
tejido nefrodermo (vejiga, riñón).
tejido cardotérico (corazón, linfa, maestro corazón y triple calentador), en diálogo espiritual entre madre y feto, donde se juegan karmas y elecciones de encarnación.
La idea clave es que si un tejido se desequilibra, puede romperse la armonía del ciclo de los 5 elementos. Esto puede generar:
Exceso o deficiencia de energía
Bloqueos
Síntomas en el órgano Yin o Yang asociado
Por ejemplo: Metal = Pulmón (Yin) – Intestino grueso (Yang) Si uno se altera, el otro puede manifestar síntomas.
Espacios biológicos o “cortes de Fischinger”. Este modelo describe fases de respuesta del cuerpo ante una carga tóxica o irritativa:
Excreción → el cuerpo elimina
Reacción → inflamación, fiebre, mucosidad
Impregnación → toxinas se fijan en tejidos
Depósito → acumulación más estable
Degeneración → daño estructural
Neoplasia → proliferación celular descontrolada
La idea es que, si el cuerpo no puede resolver en fases iniciales, pasa a fases más profundas.
La acumulación de Toxemia → alteración del líquido intracelular ó parénquima
Si ciertas toxinas se acumulan en un tejido:
Cambia el pH local.
Se altera el metabolismo celular.
Se modifica la comunicación entre células.
Esto puede afectar a un órgano físico y, desde la MTC, a su órgano energético.
Si un órgano energético se ve afectado:
Puede fallar en su función de “nutrir” al siguiente elemento.
O puede “atacar” al elemento que debería controlar..
Ejemplo: Un desequilibrio en Metal (Pulmón–Intestino grueso) puede afectar a Agua (Riñón) o Madera (Hígado), según el ciclo.
Desde la MTC esto tiene sentido porque:
Pulmón e intestino grueso son pareja Yin–Yang.
Comparten el elemento Metal.
Un desequilibrio en uno repercute en el otro.
Desde la biología moderna también hay conexiones:
El intestino regula el sistema inmune.
La microbiota influye en inflamación sistémica.
El pulmón y el intestino comparten ejes inmunológicos (“eje intestino–pulmón”).
Atendiendo a lo anteriormente escrito, si el intestino grueso está en una fase de:
Reacción → inflamación, diarrea, gases.
Impregnación → toxinas fijadas en mucosa.
Depósito → alteración de flora, biofilms.
El cuerpo puede intentar compensar a través del pulmón:
Mucosidad.
Tos.
Sensación de opresión.
Alergias respiratorias.
Desde esta visión, el pulmón estaría “ayudando” a eliminar lo que el intestino no puede, generando síntomas que parecen una enfermedad pulmonar, pero que serían parte de un proceso de autocuración.
Tipos de toxemia:
Hacemos una pequeña clasificación de las formas de intoxicación según su origen:
Intoxicación interna o autotoxemia: En el metabolismo o funcionamiento normal del organismo se forman sustancias de desecho que si no pueden ser eliminadas se acumulan en el interior del cuerpo (urea, ácido úrico, ácido láctico, dióxido de carbono, creatinina,...). estas sustancias se producen incluso llevando una forma de vida sana, aunque se generan en muchísima mayor cantidad llevando una vida "normal".
¿Cómo se corrige? alimentación adecuada y apoyándose, por ejemplo, en los productos PM-international.
Intoxicación intestinal: Es l a intoxicación causada en la fermentación de los alimentos produciéndose sustancias tóxicas a la que dan lugar. Su origen es múltiple: consumo de alimentos no adecuados a la fisiología del ser humano, comer en exceso, sin hambre, deprisa, muy cocinados (ultrapocesados) y medicados por sustancias conservantes ó saborizantes que cambian la estructura molecular natural de los alimentos, provocando a largo plazo: intoxicaciones alimentarias, incompatibilidades alimenticias e incluso alergias.
¿Cómo se corrige? evitando los alimentos ultraprocesados o en exceso edulcorados para sobreestimular los sentidos causando anular la gestión de los mismos evitando que nos den una alarma sobre los alimentos y no poder evitarlos o saber cuando parar.
Intoxicación externa: Es el acumulo de tóxicos Provenientes del exterior, son sustancias extrañas a la composición normal del organismo, contaminantes en el aire (composición del aire por gases nocivos, pesticidas, herbicidas, abonos químicos, toxicidad en el agua, contaminantes por radiaciones electromagnéticas, drogas, algunos medicamentos,...).
¿Cómo se corrige? La concienciación ciudadana, la educación,.. pueden llevar a una progresiva transición hacia una praxis verde y ecológica.
Intoxicación mental y emocional: Esta intoxicación está originada por las sustancias tóxicas generadas por las tensiones nerviosas, preocupaciones, miedos, soledad, frustraciones, pensamientos erróneos, emociones mal encauzadas, celos, envidias, mentiras, excesivo trabajo intelectual,...
Decir que hay una sutil contaminación del pensamiento favorecida por los medios de comunicación, y las personas influyentes desde medios de información acreditados ó a través de las redes sociales, que tanto daño hacen a los infantes y adolescentes ó personas vulnerables por soledad y/o vejez.
¿Cómo se corrige esta última? La concienciación ciudadana, la educación,.. pueden llevar a una progresiva transición hacia una praxis verde y ecológica con una buena y correcta ley del uso de los medios de comunicación y de las redes sociales así como todo lo relacionado con el marco de influencia de los equipos de tecnología electrónica, telecomunicaciones, informática y digital.
El proceso de enfermar:
El problema surge cuando debido a nuestra forma de vida antinatural gastamos más de lo que captamos, derrochamos nuestras fuerzas y con el paso del tiempo las reservas de energía se van debilitando sin saber reponerlas y/o regenerarlas, apareciendo el agotamientos y la enfermedad.
Volviendo a los índices que definen y cuantifican el estado de salud de una persona:
Índices físicos: intoxicación interna y externa.
Índices psicoemocionales: intoxicación mental y emocional.
Índices de estilo de vida: intoxicación interna e intoxicación intestinal
Índices “energéticos” o funcionales: intoxicación externa.
En resumen, el planteamiento anterior se puede explicar así:
La toxemia altera tejidos y su líquido intracelular.
Esto afecta a órganos energéticos según la MTC.
Si se rompe el equilibrio de los 5 elementos, aparece disfunción en la pareja Yin–Yang en algún elemento,
Según el espacio biológico, el cuerpo puede pasar de excreción a impregnación a fases más profundas.
Un órgano puede mostrar síntomas (por ejemplo, pulmón) aunque la causa esté en su pareja energética (intestino grueso) y así por la relación entre los 5 elementos: con los demás elementos.
Esto se interpreta como una reacción natural de autocuración apareciendo síntomas de naturales de reacción del cuerpo humano. Esto se define como enfermedad.
La alimentación, el deporte, la elección de un estilo de vida saludable (vivienda, relaciones sociales, relaciones familiares, relaciones de pareja, el intentar seguir una vida donde puedas trabajar desarrollando tus talentos naturales y propios, los hábitos de consumo y de ocio, la ropa que eliges vestir) ayuda a corregir estos problemas.
Otros son intrínsecos a una sociedad de consumo en la que todos influimos de alguna manera por empatía a veces de aquello que aún sabiendo que nos hace daño lo consumimos y/o defendemos. de ahí lo importante del diálogo social y la educación. Esto lleva al origen de algo tan primordial como aprender a pensar correctamente y saber gestionar las emociones y desde la naturalidad primordial de sentir las necesidades del ser humano comenzar a sentir las emociones y saber elegir bien cómo pensar, hablar y actuar en consecuencia.
El recto pensar, la inteligencia emocional y la estructura de la ética natural que las personas desarrollan de forma natural cuando empiezan a caminar y empiezan a relacionarse es algo que debe ser potenciado desde la hora de educar cualquier materia o interrogante que un niño, adolescente, ó incluso adulto pueda tener.
Que todos son sintamos libres y al mismo tiempo respetuosos con nosotros mismos y con nuestros semejantes y por supuesto con el medio ambiente es la clave para la salud, no sólo individual, sino de la sociedad en general.
Todos las formas de pensamiento y de toma de decisiones a la hora de compararnos, no sólo entre nosotros mismos en nuestras particulares comunidades de vecinos, sino también entre los humanos de las distintas naciones, que componen el espectro humano desde oriente a occidente, son formas de manifestación humana. Todos sumamos y nunca debemos restar o poner muros al entendimiento natural humano.
